lunes, 26 de marzo de 2012

Esas cosas "fastidiosas" del embarazo

Estar embarazada puede ser uno de los momentos más bonitos de tu vida; muchas mujeres lo definen incluso como un regalo, pero probablemente porque en su paquete no venían incluidos otros extras: náuseas, vómitos, calambres, dolores de cabeza, varices… Tal vez tú sí sufras alguno, o todos, los denominados males menores del embarazo (llamados así seguramente por alguien que nunca estuvo embarazada). Descubre cuáles son los más comunes y qué hacer para prevenirlos o minimizar su aparición


La náuseas pueden durar todo el embarazo o no aparecer nunca, todo depende de la mujer
Náuseas

Las náuseas, mal llamadas matutinas (o si no que se lo pregunten a muchas embarazadas) pueden aparecer en cualquier momento del día, aunque suelen ser más comunes al levantarse y entre la 5ª y la 12ª semana, si bien también hay mujeres que las padecen durante los nueve meses.

Son más frecuentes al incorporarte con el estómago vacío, de modo que antes de levantarte de la cama toma algo ligero. Lo más recomendable es comer pequeñas cantidades de alimentos con carbohidratos fáciles de digerir. ¡El jengibre puede ser también tu gran aliado!


Estreñimiento y ardores de estómago

A medida que tu embarazo avanza, tu aparato digestivo te la jugará en repetidas ocasiones. Los ardores de estómago y el estreñimiento estarán presentes a lo largo de la gestación. Esto se debe a que ciertas hormonas del embarazo hacen disminuir la actividad del intestino, lo que causa estreñimiento. La mejor forma de prevenirlo es tomando alimentos ricos en fibra a diario. Bebe mucho líquido ya que contribuye a que el alimento baje mejor por el tracto digestivo. El ejercicio físico estimula la actividad del aparato digestivo, así que dedica al menos veinte minutos al día a ponerte en forma.

Las hormonas y la presión del feto son, una vez más, los responsables de que sufras también acidez de estómago. Intenta aliviarla ingiriendo pocas cantidades de comidas varias veces al día y abstente de comidas grasas, picantes y ácidas. No te tumbes después de comer, pues puede estimular el reflujo de los ácidos. Por el contrario caminar te ayudará a mejorar la digestión. Cuando tengas acidez de estómago, siéntate recta y mastica una galleta salada para neutralizar el ácido.


Hemorroides

Son causadas por el peso del útero y agravadas por un estreñimiento común y frecuente en este estado. Además, desgraciadamente no tienden a remitir, sino que se corre el peligro de que aumenten durante el parto. Para evitar este sufrimiento silencioso combate el estreñimiento tomando mucha fibra, comiendo a menudo verduras, frutas, pan de salvado, cereales, etc. y bebiendo zumo natural de frutas. Suprime la cocina picante o la que tenga especias y para la higiene íntima elige productos sin jabón mejor que las soluciones antisépticas, demasiado irritantes.


Picores

Durante el embarazo el volumen de tu cuerpo aumentará notablemente y tu piel no se va a quedar atrás. Ésta se estira con tu cuerpo, pudiendo provocar picores en la epidermis. Para calmarlos hidrata bien tu piel con cremas o lociones específicas. Si el picor es fuerte, consulta a tu médico, porque puede tratarse de alguna patología.


Calambres nocturnos

No se sabe a ciencia cierta qué provoca los calambres. Quizá esté relacionado con el nivel de calcio o de magnesio o la fatiga unida a la retención de líquidos o bien se deba a la ralentización de la circulación sanguínea; lo cierto es que los calambres, principalmente nocturnos y sobre todo en las extremidades inferiores, son relativamente frecuentes en el tercer trimestre. Para prevenirlos evita estar sentada durante mucho tiempo y realiza movimientos suaves. Los esfuerzos muy violentos pueden desencadenar contracturas musculares. Para calmar el dolor, apoya el pie en el suelo y anda descalza, a continuación masajea el músculo afectado.


Hinchazón

La retención de líquidos puede hacer que tus manos y pies se hinchen. Beber mucha agua no favorecerá que retengas más líquido, todo lo contrario. Así que procura tomar al menos 6 vasos al día. Para disminuir la hinchazón, eleva las manos por encima de la cabeza y descansa con los pies en alto. Tus pechos también se hincharán considerablemente, y pueden llegar a dolerte o cuanto menos incomodarte. A partir del cuarto mes esta hinchazón suele disminuir. Utiliza sujetadores adecuados que mantengan el pecho en su sitio hasta el final de la gestación.



Dolor de espalda

Durante el transcurso de tu embarazo, tu barriga no parará de crecer y a partir del quinto mes, el aumento de peso propiciará inevitablemente cambios en tu columna vertebral y tu centro de gravedad, lo que puede desequilibrar tu cuerpo causando dolores de espalda. Intenta ajustar tu postura de forma que repartas el peso equitativamente cuando camines o estés parada. Trata de no estar de
pie durante mucho tiempo. Cuando estés sentada apoya la espalda y asegúrate de que tus pies estén elevados de tal forma que las rodillas estén a la altura de la cadera. Un poco de ejercicio, como para todo, tampoco viene mal.


Insomnio

El insomnio también es frecuente durante la gravidez, especialmente en el último trimestre cuando la barriga te impide encontrar una postura cómoda en la cama. Si tienes problemas para dormir, establece una rutina para relajarte: Lávate bien cara y cuello, hazte un masaje en las sienes, date un baño relajante, hidrátate el cuerpo y toma un vaso de leche caliente antes de acostarte, tu cuerpo liberará triptofano, un aminoácido que ayuda a concilia
r el sueño.


Varices y estrías

Una de las posibles consecuencias de los cambios hormonales es la distensión que sufren el abdomen y pecho durante el embarazo, formándose las antiestéticas estrías. Lo mejor es que no aparezcan, para ello debes cuidar tu alimentación tomando productos ricos en vitamina A y C. Mantener la piel hidratada con cremas específicas antiestrías puede ayudar a prevenir su aparición. Ten en cuenta
que las estrías no desaparecen tras el parto.

Las varices son venas hinchadas que afloran en la superficie de la piel de las piernas. Si en tu familia hay antecedentes o tienes sobrepeso tendrás más probabilidad de padecerlas. Aunque disminuyen de tamaño después del parto, no desaparecen por completo, así que para impedir que surja la primera, intenta no estar de pie o sentada mucho tiempo. Las medias de comprensión pueden beneficiarte igualmente.


Dolores de cabeza

Los cam
bios hormonales pueden causar cefaleas. Como durante el embarazo la lista de medicamentos se restringe considerablemente, deberás buscar remedios alternativos y sobre todo prevenir las situaciones que provoquen los dolores. No permanezcas en lugares muy cargados, calurosos y sin ventilación. El cansancio y el hambre también pueden propiciar una terrible jaqueca. Come con frecuencia en pequeñas cantidades. Quizás sea un buen momento para probar técnicas de relajación como el yoga o la meditación.


Aumento del flujo vaginal

Desde que te quedaste embarazada, es posible que hayas notado que las secreciones vaginale
s son más frecuentes. Es normal, siempre que el flujo sea poco denso, transparente o blanquecino e inodoro. La ropa interior de algodón es la mejor opción en estos casos. Puedes utilizar también salvaslips, para sentirte más fresca, siempre que no estén perfumados y permitan la transpiración, si no corres el riesgo de desarrollar una infección por hongos. Si notas picor y la secreción es espesa y huele mal, acude al médico.


Golpes de calor

En pleno invierno tendrás la impresión de estar en el mismo trópico.
Para combatir estos golpes de calor, en especial si tienes tendencia a transpirar, utiliza ropa de algo
dón y bebe mucha agua para compensar la pérdida de líquido.



IncoMolestias embarazontinencia

Las pérdidas de orina pueden sobrevenir como consecuencia de un esfuerzo físico, de un simple estornudo o un ataque de risa. La incontinencia afecta sobre todo a las mujeres que ya han tenido partos anteriores, cuyos músculos están menos tonificados. Los ejercicios de Kegel (contracción de los músculos del suelo pélvico) pueden ser de gran utilidad. Además también te servirán como preparación al parto. Orina en cuanto sientas la necesidad y si te inclinas hacia delante cuando lo hagas te asegurarás de vaciar la vejiga, con lo que las visitas al baño serán menos frecuentes.

Fuente: www.todopapas.com
 

1 comentario:

  1. Las molestias durante el embarazo pueden ser varias, aunque no siempre se dan.
    Pero es bueno saber como evitarlas o disminuirlas las que se puedan, y que las mujeres estén informadas sobre cuales son comunes

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